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A fondo con Claudio Maldonado: Los éxitos en Brasil y su admiración por Bielsa
maldonado nuevas 3 Nota NEUROBIONTA 632x380

Claudio Andrés del Tránsito Maldonado (38) está de vuelta. “Chester” regresó al Cacique luego de terminar una exitosa carrera como futbolista y titularse como entrenador en Brasil, donde precisamente alcanzó su máxima figuración.

Maldonado ganó 16 títulos en Sao Paulo, Río de Janeiro y Belo Horizonte. Es definitivamente una de las máximas figuras del fútbol paulista de la década pasada. Allí llegó para brillar en Sao Paulo FC, Santos y Corinthians. También pasó por Cruzeiro donde logró la “Triple Corona” y Flamengo. Y saltó a Europa, donde también campeonó con Fenerbahce de Turquía. En Brasil ganó copas en los cinco equipos en que estuvo.

Tras su paso por Colo-Colo en 2014-2015, el exvolante se retiró del fútbol y ahora es parte del cuerpo técnico de Héctor Tapia. Por sobre todo, Maldonado hoy sonríe:

“Estoy muy feliz de poder volver al club, poder entregar lo que aprendí durante muchos años de carrera. Esperemos que nos vaya bien, que podamos transmitirles toda la energía y el conocimiento a los jugadores, y que podamos hacer una gran temporada. Es una muy bonita oportunidad que Héctor (Tapia) me dio, de poder trabajar junto a él. Hace mucho tiempo me venía preparando y estudiando. Es un bonito desafío”.

Claudio Maldonado, aparte de triunfar en el fútbol, jugó junto a Raí, Rivaldo y Ronaldinho, entre otros. Y fue dirigido por Marcelo Bielsa, quien lo marcó. Y por Vanderlei Luxemburgo, que lo quiso llevar a todos los equipos que dirigió.

“Con Cruzeiro es con el equipo que gané más cosas importantes. Ganamos tres títulos en 2003. El equipo siempre quería más, aunque ya al ganar la Copa Brasil estaba clasificado para la Libertadores. Fue un muy lindo año, la mejor época, en que me sentí mejor. Allí pude mejorar en todo sentido: mental, técnica e individualmente. Fue el mejor año de mi carrera”, cuenta.

Maldonado surgió a fines de los 90 como un defensor central elegante, de buena pegada y salida limpia. Pasó al mediocampo a la par que se sumaba a los entrenamientos del primer equipo del Cacique. Era el Colo de Gustavo Benítez que brillaba a nivel continental. Despuntó en 1999 con Nelsinho Baptista y rápidamente partió al extranjero.

Basay, Barticciotto, Sierra, Espina, Reyes, Rambo… ¿Qué hiciste la primera vez que entraste al camarín de Colo-Colo, siendo juvenil?
Agachar la cabeza y esperar lo que ellos decidieran (risas). Era un equipo súper fuerte en nombres. Los que estábamos subiendo, los respetábamos mucho. Un respeto máximo. No solo por las personas que eran, sino como jugadores, por lo que habían conseguido en sus carreras. Desde ahí uno comienza a trabajar, de a poco empieza a conversar con algunos. Y uno aprende muchísimo. Sobre todo lo que era estar con jugadores de experiencia. Había que aprender de ellos.
Fue un bonito momento y siempre tuve el respeto de ellos, eso lo valorizo. Siempre me trataron muy bien, nunca tuve un problema con nadie y eso es también por mi manera de ser, o porque quería conseguir algo más. Con ellos esas oportunidades las podía aprovechar.

¿Cómo fue el bautizo?
No fue nada como hoy en día, que te rapan entero. Algo me hicieron, creo que bailar o algo de ese tipo. Pero mi bautizo fue súper tranquilo.

Te fuiste rápido al extranjero y en Sao Paulo empezaste bien
En esa época Coto Sierra venía de vuelta a Chile y aparece la oferta de Sao Paulo. Como él había jugado allá le pregunté y me dijo que era un club espectacular, que tenían de todo: Estructura, una forma, todo lo que te puedas imaginar.
A mí en un momento me hubiese gustado quedarme más tiempo en Colo-Colo, porque había jugado muy poco, llevaba unos cinco meses desde que había empezado a jugar regularmente. Pero apareció la oportunidad y Colo-Colo también tenía una deuda con Sao Paulo, por el mismo pase del Coto. Así que cuando me presentaron la opción, yo dije: ‘Me parece espectacular’. Tenía 20 años recién así que feliz también.

Sao Paulo es un grande, pero en los 90 era un gigante ¿No tuviste tiempo de adaptación?
Cuando llegué a Sao Paulo me encontré con una realidad diferente. Era un club muy poderoso, con jugadores de nivel. Estaba Raí todavía, Rogerio Ceni ya era el arquero. La suerte que tuve es que me recibieron muy bien, siempre me trataron bien en Sao Paulo y me hicieron parte de ellos. Fluyó todo.
Ya después estaba en Cruzeiro, Santos, y no me imaginaba estar en tantos equipos o pasar tanto tiempo en Brasil. Fueron casi 15 años. El periodo en Sao Paulo fue muy importante para el paso que tuve en Brasil.

Luego de brillar en Brasil vas a Turquía ¿Es verdad que te quería Real Madrid?
Sí hubo un contacto. Sobre todo porque estaba Vanderlei (Luxemburgo) en Real Madrid. Ya habíamos trabajado juntos en Cruzeiro y Santos. Y cuando va Vanderlei a Madrid hubo un contacto. Querían contratar un volante pero yo no era comunitario. Era mucho más difícil. Tenían que esperar que a otro jugador de ellos les saliera la nacionalidad española, para llevar un extranjero. No se dio y terminaron contratando a (Thomas) Gravesen. Era una linda oportunidad, pero no tenía el pasaporte comunitario y no se pudo hacer efectivo”.

Hubo otros equipos que también te querían en Europa
Cuando estaba en Cruzeiro, empezando 2004, apareció una oferta de Sevilla. Ofrecieron una cantidad de dinero muy buena a Cruzeiro, pero no querían dejarme libre porque teníamos la Copa Libertadores. Vanderlei no quería deshacerse del equipo por completo y Cruzeiro dijo que no. Hubiese partido a Sevilla, pero son decisiones del momento y no puedo reclamar nada.
Después de Santos tenía dos opciones: Ir a Fenerbahce, que fue el primer equipo en presentar la propuesta y estaban muy interesados, o ir al Blackburn Rovers de Inglaterra.
Pero la oferta de Turquía convencía más en términos económicos y decidí ir a Turquía.

¿Cuáles fueron los mejores jugadores que tuviste de compañero? Esos que veías en un entrenamiento y te impresionaban…
En Santos estuve con Zé Roberto, que venía de vuelta de Alemania (N de R: de Bayern Munich) y después de uno de los mundiales (fue una de las figuras de Alemania 2006). Era impresionante. Su manera de ser, la humildad…
En Cruzeiro compartí con Rivaldo, que venía del Milan. Uno empieza a pensar: ‘Oh, viene Rivaldo’ y se imagina cómo puede ser ¡Y era humilde y callado! Ahí uno empieza a aprender del estilo de vida que llevan. Son personas extremadamente humildes. Han ganado mundiales, un montón de cosas y siguen de la misma manera. Yo creo que eso a nosotros los chilenos nos falta tener: humildad.

Y con la pelota ¿Qué tal?
Noooooo, con la pelota eran extraordinarios. En uno de los entrenamientos Rivaldo hizo ese típico cambio de juego que hacía en Barcelona. Y yo, estando al medio, lo quedaba mirando: ‘Ohhhhhhh, el cambio de juego que hizo’ (risas).
En Flamengo tuve a Ronaldinho ¡Ese es un mago! Hacía cada cosa. En los entrenamientos uno lo veía y decía: ‘¿Qué cosa hizo?’ ¡Nos reíamos! Era espectacular y una gran persona. Ya venía de vuelta y quería aprovechar sí.
Teníamos una muy buena relación. En una de las conversas que tuve con él, me decía que después que había sido el mejor del mundo, como que empezó a aprovechar un poco más la vida. Porque no había aprovechado nada, se había dedicado mucho a ser el mejor, a entrenar y todo. Ya cuando volvió a Río quería disfrutar más la vida y hacer otras cosas.

Dulce y agraz con la selección

El máximo nivel de Claudio Maldonado como jugador lo pilló con una selección chilena decaída. Jugó al final en tres clasificatorias (Japón-Corea, Alemania y Sudáfrica). En su último periodo conoció a Marcelo Bielsa, que lo marcó.

En 2009 volvió a la Roja para jugar ante Eslovaquia. Partió de titular y asomaba como posible volante para el Mundial 2010. Chile ganó 2-1 y Maldonado fue una de las figuras pero a los 69′ salió lesionado. Se cortó los ligamentos. En uno de sus mejores partidos con la selección, “Chester” quedó fuera y terminó operándose cuatro veces de su rodilla izquierda.

“Yo quedé muy mal en ese momento, porque me perdía el Mundial y yo estaba en una edad avanzada. Era la última oportunidad. Me dejó mal… Uno espera tanto tiempo estar en la selección y el mejor logro es llegar a un Mundial… Y no poder conseguir eso. Quedé muy triste”, recuerda antes de revelar un llamado telefónico que le dio consuelo:

“Cuando Bielsa da la lista para el Mundial, quedé un poco más tranquilo porque me llamó el mismo día y me explicó que no estaba, que prefería llamarme ahora antes que la prensa hablara por todos lados. En ese momento lo asimilo bien y yo sabía que no estaba bien para jugar el Mundial. Había hecho todo lo posible, pero sabía que no estaba bien. Quedé con la sensación que fue una persona correcta. Me llamó antes por todo lo que había vivido y me explicó la situación. No tengo nada que reclamar. Absolutamente nada. Solo agradecer las oportunidades que me dio”.

Tu máximo rendimiento como jugador, en 2003-2005 por ejemplo, coincidió con una selección en un período bajo
Sí. Tuvimos muchos altos y bajos. Sobre todo cuando empecé. Como que todavía no teníamos una jerarquía para jugar en otros países. Íbamos a Perú, por ejemplo, y nos ganaban fácil. En Chile podíamos hacer buenos partidos, pero no llegábamos a ese equilibrio que queríamos y que sí llegó con esta nueva generación actual, que va a cualquier lugar y juega de la misma manera. En ese tiempo no lo teníamos y dependíamos mucho de Zamorano y Salas. Si estaban bien esos dos, de repente podíamos ganar un partido.
Hoy, no. Tenemos muchas variantes por todos lados, con una selección nueva, con jugadores buenísimos. Nosotros antiguamente sufrimos más y se perdió a lo mejor una generación mucho más valiosa en términos de jugadores.
Teníamos buenos jugadores, que eran reconocidos, que jugaron en Europa, pero no teníamos esa facilidad. O nos faltó más trabajo. A lo mejor nos faltó que alguien nos pudiera guiar de otra manera. En ese sentido, creo que uno queda con la sensación que lo hizo todo, pero algo faltó.

¿Faltó Bielsa?
Yo creo que sí. Si hubiese llegado antes, hubiésemos tenido un método diferente de trabajo. A lo mejor muchos jugadores de la serie 1979-1980, como en mi caso, hubiésemos podido trabajar diferente, de otra manera. Y rendir de una manera mejor. Puede ser que ese método de él hizo falta tiempo atrás.
Cuando llegó Bielsa cambió totalmente el fútbol de Chile. La mentalidad de los jugadores. Por eso tuvieron buenos resultados.

Ganaste la medalla en Sydney 2000 ¿Recuerdas la jugada de semifinales?
Hasta el día de hoy… Con ese pase que no le di a Zamorano. Me felicitó (risas).

¿Te acuerdas qué te dijo específicamente?
Sí, me acuerdo perfecto. Pero no se puede decir (risas).
Fue un momento muy bonito, por la medalla. Se hizo un buen grupo, fueron varias generaciones de jugadores y lógicamente uno queda con ese gusto amargo. Pero analizando el contexto en general, nos quedamos con una felicidad enorme. El sueño de nosotros era tener una medalla. Es un lindo recuerdo que va a quedar marcado de por vida.

¿Cuál es el Top Tres de los entrenadores que tuviste?
Vanderlei (Luxemburgo) fue un técnico muy bueno, desde que llegué a Cruzeiro. Un tipo extraordinario, muy buen entrenador.
Bielsa, por supuesto. Son entrenadores fuera de serie.
Y Tite. Trabajé mucho en Corinthians con él. Un tipo extraordinario, de mucho carácter, muy educado con los jugadores. Un gran entrenador y una gran persona, que se valora más.

A propósito ¿Cómo ves a Corinthians, el rival en Copa Libertadores?
Es una institución igual que la nuestra, muy poderosa, con millones de hinchas. Es un club que ha crecido mucho internamente. Desde 2010 empezó a mejorar su estructura como club, a traer jugadores de un gran nivel que marcaron diferencias. Es un club muy ordenado y organizado.
Tuve la suerte de hacer la práctica en Corinthians y conozco muy bien los sistemas como trabajan y de la manera que lo utilizan. Los tipos de entrenamiento y eso. Uno trata de sacarle provecho, sobre todo en estas instancias.
Tenemos un muy lindo desafío, enfrentando a un rival que es uno de los favoritos a meterse en la pelea por el título. Será un partido extremadamente importante.